Lupita y su importancia en
mi vida
Para empezar debo
contarles quien es Lupita ,Lupita es una bella pinscher miniatura ,que no es
porque sea mía pero es única en su especie .No solo es mi mascota, es parte
fundamental de mi vida y aunque suene egoísta debo decir que esa pequeña
perrita es mucho más importante para mí en mi vida que muchas personas, Son
muchas las anécdotas que podría contarles para demostrar lo especial e
importante que es ,pero en esta ocasión me limitare a relatarles como desde su
llegada todo empezó a ser diferente.
Todo empieza a la
madrugada de un 7 de diciembre de 2008, mi papá se encontraba realizando un proyecto en el norte del Valle,
había tenido que supervisar una fundición de la construcción de la planta de
tratamientos de agua de este municipio. En esa noche mi padre cogió un
bus que se dirigía hacia Cali a horas de la madrugada, mi papa cumplía años el
8 de diciembre y quería llegar a celebrarlos con su familia.
Al subirse al bus se sentó
al lado de un señor que llevaba puesta un chaqueta y se alcanzaba a notar que
llevaba algo oculto en ella, pero él no le dio importancia y siguió su
viaje normal. Mi padre es una persona de gran carisma y tiene la absurda
habilidad de hacer amigos en todos lados y muy fácilmente, como era de
esperarse mi papá empezó a hablar
con este extraño sujeto, hablaron durante todo el viaje , este hombre venia
viajando desde el norte de Santander es decir que llevaba muchas horas
viajando, en determinado momento
mi papá no se resiste
a preguntarle que llevaba en el interior de su chaqueta, así que el hombre le mostró un
pequeño perrito de no más de dos o tres meses de nacido ,que poco se podía
diferenciar de una rata. Cuando ya iban llegando a Cali mi papá empezó a negociar con este señor
por su pequeño perro, pensando en que podría ser una gran compañía para mi ( y
la verdad no se equivocaba), en resumidas cuentas cuando ya era hora de la
despedida y cada uno siguiera su camino, mi papá vuelve y le insiste y esta vez el hombre acepto el trato.
A eso de las 5 de la
mañana, mi papá llego a la casa y lo
primero que hizo fue entrar a mi habitación y poner al perrito en mi cama. Este
pequeño cachorro empezó a por correr por toda la cama hasta que se acerco a mí
y me lamió un cachete, a lo cual yo reaccione con una
palmada que por poco lo tumba de la cama, si así fue mi amorosa bienvenida
a este nuevo integrante de la casa, ¡qué gran recibimiento! .
Después de tan calurosa
bienvenida, todos estábamos despiertos y mientras tanto este perrito corría por
toda la casa, después de comer y de beber agua este pequeño animal parecía
tener más energía que nunca, debo admitir que empezó bien su llegada a nuestro
hogar pues en cuestión de unas horas ya se había convertido en el centro de
atención de todos en la casa, pero había una importante decisión que tomar.
¿Cómo íbamos a nombrarlo?, a lo cual rápidamente decidimos, Mateo, se llamaría
este nuevo integrante. Una semana más tarde cuando fuimos donde el veterinario
a ponerle sus respectivas vacunas nos llevamos una gran sorpresa. Mateo resulto
ser una hembra, después de varias votaciones y de pensarlo mucho, decidimos que
debería llamarse Lupita.
Un recuerdo que suele
venir a mi mente al hablar de Lupita es la vez que casi se nos muere, fue
exactamente un año después de su llegada, en el día de las velitas, como es
costumbre solemos reunirnos toda la familia en la casa de mi abuela, al llegar
a casa de mi abuela mi mamá la bajo del carro pero no le puso la correa,
pues Lupita sabía bien el camino. Pero en ese momento hubo una explosión de pólvora,
como suele ser natural en los perros Lupita se asusto mucho y en lugar de
entrar a la casa, salió corriendo hacia el otro lado, y justo en ese momento
iba pasando un carro, escuchamos un ruido y corrimos a ver, Lupita estaba
debajo del carro inconsciente.
Como fue de
esperarse la primera impresión fue que había muerto, todos en la casa, o más
que todo mi mama y yo llorábamos de la forma en la cual yo nunca había llorado
antes, sentí que me habían quitado una parte de mí, no sabía que iba a ser de
mi sin esa perrita, mientras nosotros tratábamos de ser fuertes ante semejante
perdida, un tío la tenía en las manos y se había dispuesto a llevarla hacia el patio, estaba pensando
hacer un hueco y enterrarla, cuando de repente, Lupita abrió un ojo o movió una
pata (esa parte no la recuerdo muy bien) mientras yo me hacía a la idea de que
mi compañera no estaría más conmigo, mi tío vuelve corriendo de el patio
y grita ¡Esta viva! ¡Está viva!, en ese momento mis papas se montaron a el
carro y se la llevaron donde un veterinario, resulto que al ser tan pequeña el
carro no la había atropellado, si no que le paso por encima y escasamente la
golpeo y la perrita entro en shock. Si eso sentí cuando apenas llevaba un
año con nosotros no quiero ni imaginar lo que pasaría si se llegara a morir
ahora, pues ya son 8 años de estar con nosotros, sinceramente no sé qué sería
de mi vida sin ella.
Corrección
Lupita y su
importancia en mi vida
Para empezar
debo contarles quien es
Lupita. Lupita es una bella pinscher miniatura, que, no porque sea mía, es
única en su especié . No solo es mi mascota, es parte fundamental de mi vida y,
aunque suene egoísta, debo decir que esa
pequeña perrita es mucho más importante para mí en mi vida que muchas personas.
Son muchas las anécdotas que podría contarles para demostrar lo especial e
importante que es, pero, en esta ocasión me limitaré a relatarles como desde su
llegada todo empezó a ser diferente.
Todo empieza
a la madrugada de un 7 de diciembre de 2008. Mi papá se encontraba realizando un proyecto
en el norte del Valle, había tenido que supervisar la fundición de la
construcción de una planta de tratamientos de agua de este municipio. En esa
noche, mi padre cogió un bus que se dirigía hacia Cali a horas de la
madrugada. El cumplía años el 8 de diciembre y quería llegar a celebrarlos con
su familia.
Al subirse
al bus se sentó al lado de un señor que llevaba puesta una chaqueta y se
alcanzaba a notar que llevaba algo oculto en ella, pero él no le dio
importancia y siguió su viaje normal. Mi padre es una persona de gran carisma y
tiene la absurda habilidad de hacer amigos en todos lados y muy fácilmente. como era de esperarse, mi papá empezó a hablar con este extraño
sujeto, hablaron durante todo el viaje . Este hombre le dijo que venía viajando
desde el norte de Santander, es decir, llevaba muchas horas de viaje. En
determinado momento mi papá no
aguantó la curiosidad de preguntarle qué llevaba en el interior de su chaqueta,
así que el hombre le mostró un pequeño perrito de no más de dos o
tres meses de nacido, que poco se podía diferenciar de una rata. Cuando ya
iban llegando a Cali, mi papá empezó
a negociar con este sujeto con el fin de comprarle su pequeño perro, pensando
en que podría ser una gran compañía para mi (y la verdad no se equivocaba) en
resumidas cuentas, cuando ya era hora de la despedida y cada uno siguiera su
camino, mi papá le insiste y
esta vez el hombre aceptó el trato.
A eso de las
5 de la mañana, mi papá llegó a
la casa y, lo primero que hizo, fue entrar a mi habitación y poner al perrito
en mi cama. Este pequeño cachorro empezó a correr, hasta que se acerco a mí y
me lamió un cachete, en ese instante yo reaccioné con una
palmada que por poco lo hace caer de la cama,. Si así fue mi amorosa
bienvenida a el nuevo integrante de la casa, ¡qué gran recibimiento!.
Después de
tan calurosa bienvenida, todos estábamos despiertos, mientras que este perrito
corría por toda la casa. Después de comer y de beber agua, este pequeño animal
parecía tener más energía que nunca. Debo admitir que empezó bien su llegada a
nuestro hogar, pues, en cuestión de unas horas, ya se había convertido en el
centro de atención de todos . Sin
embargo, había una importante decisión que tomar, ¿Cómo íbamos a nombrarlo?, a
lo cual rápidamente decidimos, “Mateo”. Así se llamaría este nuevo integrante.
Una semana más tarde, cuando fuimos donde el veterinario a ponerle sus
respectivas vacunas, nos llevamos una gran sorpresa. Mateo era una hembra.
Después de varias votaciones y de pensarlo mucho, decidimos que debería
llamarse Lupita.
Un recuerdo
que suele venir a mi mente al hablar de Lupita es la vez que casi se nos muere.
Fue exactamente un año después de su llegada, en el día de las velitas. Como es
costumbre, solemos reunirnos toda la familia en la casa de mi abuela paterna.
Al llegar a la casa, mi mamá la bajó del carro pero no le puso la correa,
pues Lupita sabía bien el camino. Pero, en ese momento, hubo una explosión de
pólvora. Como suele ser natural en los perros, Lupita se asustó mucho y, en
lugar de entrar a la casa, salió corriendo hacia el otro lado, y, justo en ese
instante iba pasando un carro. Escuché un fuerte
ruido y todos salieron corriendo a
ver qué había sucedido. Lupita
estaba debajo del carro inconsciente.
Como fue de
esperarse, la primera impresión fue que había muerto. Todos en la casa, o más
que todo mi mama y yo, lloramos de una forma en la que yo nunca había llorado
antes. Sentí que me habían quitado una parte de mí, no sabía qué iba a ser de
mí sin esa perrita, Mientras nosotros tratábamos de ser fuertes ante semejante
pérdida, un tío la tenía en las manos y se había dispuesto a llevarla hacia el
patio. Estaba pensando en hacer un hueco y enterrarla, cuando, de repente,
Lupita abrió un ojo o movió una pata (esa parte no la recuerdo muy bien).
Mientras yo me hacía a la idea de que mi compañera no estaría más conmigo,
mi tío regresa corriendo del patio y dice: “¡Esta viva!” “¡Está viva!”. En ese
momento mis papas se montaron al carro y se la llevaron a donde un veterinario.
Resultó que, al ser tan pequeña, el carro no la había atropellado, sino que le
pasó por encima y escasamente la golpeó y la perrita entró en shock. Si eso
sentí cuando apenas llevaba un año con nosotros, no quiero ni imaginar lo
que pasaría si se llegara a morir ahora, pues ya son 8 años de estar compartiendo
su alegría con nosotros. Sinceramente, no sé qué sería de mi vida sin
ella. Es mas que un perro, es la compañía que necesito después de un día agotador, Es felicidad para mi el saber que voy a llegar a mi casa agobiado de
los problemas que suele traer la cotidianidad y saber que apenas abra la puerta
, va a estar ella , moviendo su cola, esperando que yo la salude, impaciente
por darme su amor. No importa que tan pesado haya sido el día o que tan lleno
de trabajos este, en ese momento soy feliz.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarSebastián. Tienes un buen texto con una grata historia, pero tiene algunas fallas de redacción y puntuación. En primer lugar, quiero hacer alusión a lo que dices en tu autobiografía, pues en realidad es una buena historia que logra llamar la atención de quien la lee, se puede notar todo el amor que sientes por tu perrita y lo importante que es para ti, me parece muy interesante que la quieras tanto, pues hoy en día hay muchas personas que ignoran por completo a los animales, pero es agradable saber que aún existen personas que respetan los derechos de ellos. En segundo lugar, quiero hablarte sobre la estructura del texto; existe un buen desarrollo de las ideas, es decir, se puede comprender lo que quieres decir y me gustaría resaltar que primero hiciste una breve introducción sobre ¿Quién es Lupita? Y luego explicas más detalladamente lo que sucedió con ella. Por último, quiero decirte que fallaste un poco en la puntuación, pues en algunas partes del texto no ubicaste bien los signos de puntuación y me da la impresión que en otros lugares hace falta alguno. Además, muchas veces usas palabras que no corresponden a la frase, por ende pueden llegar a confundir al lector.
ResponderEliminarEn conclusión, hiciste un buen texto con algunas fallas, te recomiendo que las corrijas porque tienes una muy buena historia. Felicidades!!!